Por: Adriana Garavito / 13.11.2019

Lucho Prutschi, director de Quarzo, confiesa cuáles son los elementos que hacen de este un lugar especial para entrenar.

Cuando Louis Prutschi decidió fundar su propio gimnasio, sabía que era necesario ir más allá de tener un espacio y poner unas máquinas. Tenía clarísimo que un ambiente con colores neutros, bien pensado en su concepto y con un buen diseño podía mejorar la experiencia de hacer ejercicio. De acuerdo con su visión, hacer deporte tiene un efecto de limpieza mucho más profundo, es una vía hacia el equilibrio. Así nació la idea de Quarzo, su propio centro de entrenamiento que inauguró a comienzos de este año en San Isidro.

El proceso de llegar a Quarzo y sus programas de entrenamiento tiene mucho que ver con el proceso personal de Lucho. Para empezar, es importante entender que su cuerpo está diseñado para el deporte y el movimiento. Incluso desde niño. De hecho, para sus profesores parecía un gato: escurridizo, inquieto y siempre cayendo bien parado. Probó de todo durante la época del colegio: jugó fútbol, también tenis. Hasta que no quiso competir con otros, solo con él mismo. 'El atletismo se volvió mi afición', explica Lucho. Pero no podía quedarse tranquilo. Sentía que su cuerpo estaba hecho para más. Empezó a entrenar con mancuernas viejas que heredó de su papá y a hacer ejercicios con una barra colgada en la puerta de un cuarto en casa. Así lo hizo durante cinco años. 'No sé si tenga algo que ver, pero soy Tauro así que soy bastante terco', confiesa Lucho. El siguiente paso fue meterse como alumno en un gimnasio, luego en otro y después en otro más. Se involucró laboralmente con un gimnasio durante tres años y así fue aprendiendo sobre el negocio y le prestó atención a lo que estaba faltando. De ese movimiento y esa observación nació su proyecto propio.

'Muchos me preguntan cuál es mi competencia directa y la verdad es que no considero que la tenga, pues ofrecemos un concepto totalmente nuevo', asegura. Quarzo se divide en dos zonas: fitness y yogui. En la primera uno puede probar clases de zumba, combat, Athletic training y toning (tonificación). En la segunda, hard core yoga, bootcamp yoga (como sus nombres lo revelan, son la disciplina llevada al extremo) y también ejercicios en barra y pilates. Además, se ofrecen programas específicos para aumentar masa muscular, bajar de peso y quemar grasa. Estos pueden durar ocho semanas e incluyen asesoría nutricional.

Quizá una de las clases que más llaman la atención es la de indoor cycling. Junto a María Paz León, Lucho ofrece este estilo que se propone como distinto del spinning y que está teniendo éxito en Nueva York, Los Ángeles y algunas ciudades de Europa. 'La música es distinta, es como pedalear en una fiesta. Y también haces cosas fuera de lo tradicional. Por ejemplo, se hacen planchas en la bicicleta', explica el entrenador.

A Lucho Prutschi le encantan los retos. Y para él, Quarzo ha sido uno de los más grandes de su vida, además de ser el espacio donde ha podido canalizar toda su energía y materializar una de sus más grandes pasiones: entrenar conscientemente y sin sentirse obligado a hacerlo. Siempre en movimiento.

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