Personajes que incitan los sentidos desde sus distintas disciplinas creativas. Ellos producen sabores, texturas y atmósferas que evocan emociones y estimulan la percepción y el disfrute del momento.
La propuesta gastronómica de Rodrigo Fernandini en su restaurante homónimo empieza con un snack inesperado: la hormiga siquisapa. “Así es como te damos la bienvenida, con una visita a Moyobamba en un solo bocado”, cuenta el chef con esa sonrisa carismática que se ha hecho famosa. El recientemente abierto Fernandini, en Barranco, plantea un viaje por el Perú a través de insumos, sabores y texturas. “Cada plato está ahí no solo porque sabe bien, sino porque tiene algo que contar sobre el país. Mi equipo y yo tratamos de que el cliente pueda absorber ese mensaje”, explica. La odisea culinaria recorre costa, sierra y selva a través de reversiones de productos autóctonos como ostras de Casma, charcutería hecha con alpaca, gel de cocona, tortilla de raya o tubérculos como la oca o la mashua. “Cada plato está hecho para sorprender”, asegura el chef, quien se encuentra en una etapa de consolidación y cosecha.
Nació y creció en el balneario de Pimentel, en Chiclayo. “Todo lo que probé en la cocina de mi mamá influyó mucho en mí desde mi niñez, así como ver a los pescadores en el mercado u observar cómo se cocinaba en reuniones familiares. El sabor norteño está muy presente: los ingredientes y los sabores de lo que preparo remiten a esa nostalgia”, dice ernandini. Además de la costa peruana, confluyen en él sus raíces italianas y chinas, y la fusión de sabores en su casa familiar, que tiene muy presentes en su cocina: “Creo que todos los peruanos tenemos influencias de esas culturas. Pienso en el lomo saltado, el chaufa, o en el menestrón y los tallarines verdes. Pero en nuestras técnicas y sabores también están otras culturas, como la española y la africana… Es una de las razones por la que nuestra gastronomía es tan versátil y explosiva”.
Carismático y multifacético, Rodrigo Fernandini ha convertido sus raíces, experiencias y pasiones en una forma muy personal de representar al Perú.
Fernandini tuvo un paso por el modelaje y representó a Lambayeque en el certamen Míster Perú, para luego llevar la bandera peruana en el Míster World. “Cada vez que tengo la oportunidad de representar a mi patria lo hago con todo el corazón, y esa no fue la excepción”, dice al respecto. En el 2025, presentó el libro autobiográfico Mi historia en 100 recetas, que recorre diferentes periodos de su vida, como cuando fue chef privado para los jugadores de la NBA, o su experiencia en Nueva York. Consolidando su faceta de chefstar, acaba de estrenar en cines el documental Ceviche: un viaje gastronómico de Rodrigo Fernandini (dirigida por Fernando Landavere), donde explora diecisiete versiones de nuestro plato bandera y recorre muelles de pescadores, mercados, mesas familiares y restaurantes.
“En Fernandini tratamos de crear una experiencia que vaya más allá de la comida. Queremos que todos los sentidos formen parte”, dice sobre su restaurante. “Además, te recibimos en una casona de más de cien años de antigüedad, y es como si viniera mi tía, mi primo o un amigo cercano. No eres un cliente, eres un invitado en mi casa”.
Más que una propuesta gastronómica, Fernandini construye alrededor de su nombre un universo donde cocina, identidad y espectáculo conviven.



