24.01.2026

La fiebre del skincare infantil ha encendido una conversación urgente: ¿realmente estamos cuidando la piel de los niños desde temprana edad o solo estamos generando nuevas necesidades de consumo que podrían afectar su crecimiento y su autoimagen?





Para algunos empleados de Sephora, el verdadero temor no son los robos, sino la llegada de grupos de niñas de entre 9 y 13 años. Y es que la generación alfa ha convertido la tienda en un punto de peregrinaje en busca de testers y productos virales. El término “Sephora kids” ya no solo describe a niñas creando contenido sobre skincare, sino también al riesgo detrás de esta nueva audiencia: el efecto de ciertos ingredientes en pieles aún inmaduras y el impacto psicológico en las preadolescentes que empiezan a obsesionarse con la forma en que se ven.





¿Consumismo o autocuidado?

“Horrible”, “triste”, “equivocado”, “enfermizo” son algunos de los comentarios que aparecieron tras el lanzamiento de Rini, la marca de productos de cuidado de la piel para niños creada por la actriz canadiense Shay Mitchell (una de las protagonistas de la serie Pretty Little Liars). Mascarillas hidratantes y para después del sol —algunas de uso diario recomendado—, con texturas gelatinosas y formas de animales, destinadas para niños “desde los 2 años en adelante”, son los primeros productos puestos a la venta. “Decepcionante y distópico”, comentó sobre esta nueva marca Sarah Adams, prominente activista por la seguridad en línea y la antiexplotación infantil (su cuenta de Instagram es Mom.uncharted).


“Los niños no necesitan skincare”, ha argumentado Adams, quien asegura que el caso de la marca es “otro ejemplo del pico del consumismo y el capitalismo depredador viniendo por nuestros niños”. En general, la viralización del antiaging ha adelantado la edad en que, sobre todo, las chicas empiezan a optar por productos y tratamientos para retrasar los signos de la edad. Si bien adquirir la costumbre de usar bloqueador solar es altamente recomendable a corto y largo plazo, hay otros productos que tienen sentido médico si son recetados por un dermatólogo. El retinol —ese potente derivado de la vitamina A— se usa muchas veces en pacientes jóvenes para combatir el acné. Sin embargo, “para el antienvejecimiento, no tiene sentido usar retinol antes de los 25 o 30 años”, opina la médica española Alba Calleja, experta en dermatología estética. La especialista señala que, hoy en día, muchos menores están utilizando activos que su piel no necesita, como retinol o cremas antiarrugas. El problema, sin embargo, va más allá de lo dermatológico. Los principales críticos de esta tendencia infantil temen que se esté creando el camino para futuros adultos con problemas de imagen corporal.



Según la psicóloga peruana Zayra Rojas Uriona, lo preocupante es la intención con la que se presentan estos productos a los niños. “Resulta poco sano que un niño crezca bajo la exigencia de un medio y tenga al alcance un producto que lo induce a satisfacer esa demanda de perfección”. Para ella, estas propuestas limitan la autonomía infantil y los sumergen en parámetros rígidos sobre cómo deben verse y comportarse. 



Juego de niños


Además de Rini, en el mercado se encuentran productos de TBH Kids, Rile y Evereden, entre otras marcas, que aseguran su intención de cubrir esta nueva demanda del mercado “de una manera segura y responsable”. La propia Shay Mitchell ha explicado que se inspiró en sus propias hijas: “Mis niñas siempre me ven con una mascarilla, especialmente cuando me preparo para maquillarme, y solían entrar al baño, mirarse al espejo y preguntarme si las podían usar, qué eran”. Para la actriz, es positivo que sus hijas sientan que son parte de su rutina y que comprendan que el skincare se trata de “crear hábitos saludables y tener tiempo para el autocuidado”.





Se entiende por qué, en paralelo a las críticas, Rini ha recibido comentarios entusiastas de padres y creadores de contenido de belleza, cuyos argumentos se basan en que una marca como esa evita que los niños usen productos para adultos, permite que puedan jugar a imitar de forma segura y logra inculcarles el gusto por cuidarse. No obstante, para Rojas Uriona, incluso estas versiones kid-friendly siguen replicando un mensaje problemático. Los niños aprenden por imitación, pero aún no cuentan con las herramientas para evaluar si algo es bueno o no para ellos. “Estas tendencias de ‘autocuidado’ están creadas por adultos con un propósito industrial que sigue la línea de los estándares de belleza. No permiten que los niños exploren otras formas de autocuidado”. En esa línea, la psicóloga recalca que, cuando se habla de autocuidado infantil, el camino no es el skincare. “El autocuidado tiene que ver con reconocer lo que nos pasa y lo que sentimos. Exactamente ahí habría que enfocarnos antes que en aprender rutinas de belleza”. Lo cierto es que, al final del día, los niños siguen bajo la guía de sus padres; y será en gran medida responsabilidad de ellos acercarlos a la versión de autocuidado más saludable para su crecimiento. 


Por María Alejandra López




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