Por: Renato Velásquez / Alexander Pérez-Flores

La carismática actriz y presentadora de televisión se prepara para un 2026
lleno de proyectos excitantes, mientras disfruta el verano.





Jely Reátegui es uno de los rostros más populares del entretenimiento nacional: está en la televisión, el cine, el teatro, en reels virales de TikTok y en programas de streaming. Ha aparecido en spots publicitarios y películas de Netflix. Al mismo tiempo, te la puedes encontrar comprando en una bodega de Barranco, dándolo todo en la pista de baile cuando suena su salsa favorita o tomando el sol en Punta Hermosa. Es la estrella cercana, la chica de al lado, y la gente deja clara esta percepciónen sus comentarios en redes sociales: “Jely, eres muy genuina”“Siempre mejorando el programa con tus ocurrencias”“Jely, te amoooooooo” son solo algunos de los sentimientos que su presencia despierta.





La transgresora de “La tribu”


Las últimas semanas han sido de bastante ajetreo, pues ha debido conciliar las audiciones de Yo soy con maratónicas jornadas de grabación de la película La tribu, basada en la obra de teatro de Ítalo Cordano, que llegará al cine bajo la dirección de Bruno Ascenzo. “Es una bonita experiencia llevar una historia de las tablas a la pantalla porque el teatro te da una sola dimensión, mientras que el cine te permite tener variedad de planos, profundizar en algunas escenas y agregar cosas que por logística no se pueden ejecutar en el teatro”, comenta Jely.





La tribu ya tuvo dos temporadas teatrales muy exitosas y se prepara para reponer una tercera este verano. Jely describe la historia como un dramedy (drama y comedia) en el que los espectadores pueden reconocer algunas situaciones que a todos nos resultan familiares. “Mi personaje se llama Belén, y es la enamorada del hijo mayor de una familia ultraconservadora, donde el patriarca (interpretado por Carlos Carlín) es un señor muy orgulloso de sus raíces italianas. Belén es un poco ajena a este entorno y la mamá del novio no la quiere porque tiene una sex shop y es muy libre sexualmente. Esto no les cuadra”, relata Jely. “Belén hace su mejor esfuerzo para encajar, pero, al mismo tiempo, se pregunta si de verdad quiere ser parte de esa familia o no”.





Jely es una de esas raras figuras que pueden estar en Netflix, en el teatro o
en un reel viral y, aun así, seguir siendo la chica “de al lado” que te cruzas
en una bodega o bailando salsa como si nadie la estuviera mirando.





Una carrera prolífica

Se trata de la película número 15 en la filmografía de Jely, una carrera que empezó cuando ella trabajaba como acomodadora de teatro. Era el 2009, tenía 21 años, estudiaba Comunicación en la Universidad de Lima y, a la par, llevaba clases de actuación con el maestro Roberto Ángeles. El director David Carrillo publicó un mensaje en Facebook: “En busca de una actriz con pinta de adolescente que pueda ensayar todas las mañanas”. Jely hizo la audición para interpretar al personaje Lucy Baines de la obra amigos invisibles y resultó elegida. 





“Recuerdo ese regreso a mi casa mirando por la ventana del micro, todo Aviación, con la lágrima de ‘contentura’ con brillitos, así como Candy cada vez que piensa en Anthony, en Terry y en el hogar de Pony a la vez”, contó un un post de Instagram. Había iniciado una carrera imparable: vendrían muchas obras de teatro como Los Fabulatas, Incendios, El primer caso de Black & Jack, Toc toc, Submarino, entre otras; y también su salto al cine y la televisión.





Debutó en la pantalla grande en Como en el cine (Gonzalo Ladines, 2015) y probablemente sus papeles más recordados sean los de Soltera codiciada (Bruno Ascenzo y Joanna Lombardi, 2018) y la apuesta de Netflix Hasta que nos volvamos a encontrar (Bruno Ascenzo, 2022). recientemente, la pudimos ver en Ramón y Ramón (Salvador del Solar, 2025), estrenada en el Festival de Cine de San Sebastián. “El camino ha sido hermoso y no me arrepiento de nada”, asegura Jely.


“Cuando era niña, mi vocación estaba direccionada hacia lo plástico: dibujaba mucho, mi sueño era estudiar artes plásticas. Terminé estudiando comunicaciones porque mi mamá me convenció con un argumento muy práctico: que la PUCP quedaba muy lejos y la Universidad de Lima estaba máscerca. Hasta hoy me pregunto qué hubiera pasado si... Pero la actuación también me trajo un montón de cosas lindas. Hoy no me imagino haciendo otra cosa”, confiesa Jely. Y sonríe al admitir que, quizá, esa pulsión plástica de su niñez la canaliza hoy a través de su novio, el artista visual Mariano Paz.



Ella es


Yo soy es uno de los programas familiares más sintonizados de la televisión peruana, y Jely es, sin lugar a dudas, una de las claves del éxito de sus últimos tiempos. Su irreverencia y su espontaneidad han dotado de frescura a dos temporadas del show, y ya ha empezado una tercera para este verano. Además, Jely se propuso el reto personal de usar cada noche ropa de diseñadores peruanos, aprovechando la popularidad de la televisión abierta para dar a conocer el trabajo de sus marcas favoritas.





“Me divierto mucho armando mis propios looks. Es chamba triple porque tengo que asesorarme con una stylist, buscar, probarme, armar qué con qué, y es una locuraque agota, pero me gusta hacerlo”, cuenta Jely. “Uso mucha moda local porque me gusta saber de dónde vienen los productos, no me gusta consumir fast fashion, no compro en Temu, y quiero ser consecuente con eso también en mi trabajo”, indica la actriz. “La propuesta era vestir solo marcas peruanas de moda sostenible y lo he conseguido en todos los programas. Lo siento como un logro personal”.



En defensa de la playa

Jely confiesa que el verano es su estación favorita del año, siempre que pueda estar cerca del agua. “El mar, el río, una cascada... lo que sea que me permita estar en bikini”, comenta. Por eso le indigna tanto el atentado contra la playa Las Sombrillas, en Barranco, donde se ha autorizado la construcción de un centro comercial y un casino. “Me parece fatal. Es una de las pocas playas con arena de la Costa Verde y uno de los pocos espacios públicos que los limeños podemos disfrutar, donde podemos bajar, meternos al mar y estar en contacto con la naturaleza. Lo necesitamos por nuestra salud mental y física, y por nuestro bienestar emocional”, asegura la actriz.





Jely no ha dejado de usar su voz para apoyar causas que considera justas, aun que ello le traiga problemas y críticas. Por ejemplo, se ha mostrado como una tenaz opositora a la Ley de Cine impulsada por la congresista Adriana Tudela, que contempla recortes al financiamiento de las producciones locales por parte del Estado y control de contenidos. “Hace falta aumentar el apoyo, no disminuirlo. Ese fondo representa una parte muy chiquita de todos los costos, y por eso hay películas que demoran más de diez años en estrenarse. Necesitamos más financiamiento”, señala enfáticamente. Jely reúne fuerzas para acometer un 2026 que viene con todo: más teatro, más televisión, más cine... En suma, más oportunidades para seguir demostrando su talento.


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