26.04.2026
por: María Alejandra López


Tomando como punto de partida la serenidad que caracteriza al Valle Sagrado, la arquitecta e interiorista Viviana Velarde transformó una casa en Urquillos en una experiencia íntima y contemporánea que dialoga con el entorno.





Cuando se piensa en lo andino, suelen aparecer imágenes asociadas a colores vibrantes, especialmente aquellos presentes en el arte textil peruano. Para Viviana Velarde, sin embargo, lo andino también puede leerse desde una premisa más esencial: el equilibrio. Desde este punto de partida, desarrolló el interiorismo de esta casa en el Valle Sagrado. “Propuse que no fuera una casa típica cusqueña, sino un espacio que transmitiera la calma propia del valle”, explica. “En los renders iniciales no había color; todo partía de una base neutra. La referencia fue el modernismo: la  Bauhaus y las líneas limpias combinadas con los elementos artesanales”.





El proceso de diseño se desarrolló de manera fluida de inicio a fin. “Fue un proyecto soñado, en gran parte por el lugar, pero también por los clientes… Su energía y apertura permitió que todo avanzara con naturalidad”, comenta Viviana. Y es que el planteamiento interior incorporó mobiliario existente y piezas decorativas previamente coleccionadas por la pareja propietaria. El estudio de Viviana Velarde también diseñó nuevos muebles e integró la obra de artesanos contemporáneos, lo que generó una narrativa coherente entre lo preexistente y lo nuevo.





Diseñar con el paisaje


Uno de los principales desafíos fue lograr que el interior estableciera una relación directa con el exterior, considerando la presencia del apu Pitusiray en el paisaje. Por eso, la articulación entre arquitectura e interiorismo fue clave. En conjunto con el arquitecto Carlos Rey, se trabajó desde la selección de materiales hasta la definición de acabados. “La montaña tiene una fuerza impresionante; basta mirarla para sentir esa conexión. Integrarla visualmente desde distintos puntos de la casa nos llevó a replantear decisiones”, explica Velarde. Entre ellas, el diseño de una gran ventana en la sala, concebida como un marco hacia el paisaje. 





El proyecto también respondió a las condiciones climáticas propias de la zona. Se contemplaron el dimensionamiento de vanos, el espesor de los muros y la implementación de una chimenea con ducto vertical que recorre ambos niveles de la casa. Si Viviana tuviera que escoger su espacio favorito de todo el proyecto, definitivamente este sería la biblioteca. “Particularmente, me encantan las bibliotecas, pero esta es muy especial porque está en el segundo piso, en un altillo; e, incluso, puedes verla desde el primer piso”. Además, el hecho de que los clientes sean coleccionistas de arte, artesanía y libros vuelve este espacio aún más significativo: “Leer y, a la vez, coleccionar objetos es, de alguna manera, ir llenando la biblioteca de vida”.





No en vano este ambiente sintetiza el espíritu del proyecto: una composición que reúne el sello de Viviana Velarde Studio con el estilo de los propietarios. La conexión con los clientes fue fundamental, y se percibe en el resultado. Es su casa, sí, pero también un espacio donde el equilibrio se vuelve visible. 



Un proyecto que reinterpreta lo andino desde la calma y el equilibrio, integrando arquitectura e interiorismo en diálogo constante con el impresionante paisaje del Valle Sagrado.





En cada decisión, desde los materiales a las piezas de decoración, Viviana Velarde construyó un lenguaje de detalles que define la esencia del proyecto.





La terraza se proyecta como una extensión del interior, donde materiales, texturas y líneas se continúan para difuminar los límites y abrir la casa hacia el paisaje.








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