Por: Rebeca Vaisman / 13.11.2019

El vínculo entre la naturaleza y los espacios que habitamos, y la celebración de la historia arquitectónica de la ciudad a través de la mirada de creadores contemporáneos toman protagonismo en la nueva edición de Casacor. Estos son nuestros espacios favoritos de la feria.

Es un año de cambios para Casacor. Por un lado, la casa del arquitecto Mario Bianco confiere un espacio y una atmósfera muy distintas a las de sus últimas ediciones. El edificio que alberga la feria de diseño, decoración y paisajismo, es una de las obras diseñadas por el italiano durante los trece años que permaneció en el Perú. El arquitecto de la Casa D’Onofrio (1948) y del Hotel Savoy (1954-1957), también es autor de esta casa de finales de los cincuenta, cuya volumetría y líneas son muestra de la llegada de la arquitectura moderna a Lima. Sus espacios invitan a otro tipo de recorrido y además consiguen que las propuestas se sientan más cercanas, más posibles de aplicar.

Por otro lado, que la consigna de esta edición sea integrar la naturaleza a la arquitectura revela un cambio de enfoque: los espacios habitados se han vuelto refugios en medio de la ciudad, de la rutina y del estrés, y esa reconexión es algo que Casacor sin duda querrá seguir explorando en sus próximas ediciones. Y he ahí otra sensación que ubica el evento en un proceso de transición: su intención de ir más allá de la decoración y la arquitectura para desarrollar conceptos más completos y complejos, de estilo de vida.

'En un mundo cada vez más conectado, más digital, sentimos la necesidad del contacto con la naturaleza, la necesidad de pertenecer a un grupo y el deseo de construir, dentro de los límites de nuestras casas, un estilo de vida rodeado de verde, de mascotas, en fin, de calor y alegría', explica el propio evento sobre el título que reúne casi cuarenta propuestas: 'La casa viva'. El resultado es un interés por materiales naturales, referencias más orgánicas y la integración del elemento verde.

  1. 'El loft de Marianne', de Diego Olivera:

La propuesta hace referencia y homenaje a Marianne Brandt, diseñadora industrial, pintora y fotógrafa de la Bauhaus. El arquitecto y director de Lima Loft partió de un área donde ya existía un árbol de olivo y un ficus, y el espacio se conceptualizó alrededor de esta presencia verde. El olivo se convirtió en el eje de la casa, en el elemento que la sostiene y de muchas maneras: Olivera quiso crear un ambiente femenino, entendido como un espacio con fortaleza y sensibilidad, y el árbol lo representa tanto como a la figura de Brandt, la primera mujer en tener un cargo de dirección en la escuela alemana. El ficus, por su lado, se convirtió en pared del baño y en una textura más, junto con el ladrillo, el concreto, la malla metálica y los azulejos blancos, consiguiéndose un estimulante juego de celosías.

Foto: Sergio Fernández

  1. El salón de Roque Saldías:

Saldías es uno de los diseñadores que mayor expectativa suscita. En este salón, las paredes terracota abrazan el ambiente con gran calidez y establecen una lógica con el piso en cemento expuesto, con sus imperfecciones, con sus huellas. En lugar de optar por pequeñas escenas, Saldías proyectó dos grandes sofás en ele que se explayan e invitan al disfrute y a la contemplación de la arquitectura modernista, de los tragaluces en forma de rombos y el techo acanalado, que el diseñador decidió potenciar con vacíos y silencios. Como piezas, destacan una lámpara de Ross Lovegrove, una escultura de Hugo Zapata colocada en medio del espacio (a manera de inmejorable conversation piece), un altar de la escultora Rocío Rodrigo, y una serie de óleos op art pintados por el propio Saldías.

Foto: Sergio Fernández

  1. La villa de Jessie D’Angelo:

Otra de las participaciones que suelen despertar mayor interés en Casacor. Esta vez, un viaje a Indonesia le sirvió como pie creativo a la diseñadora, que ensaya una villa que reúne elementos de Asia, África y también peruanos, generando conexiones y encuentros culturales, a la par que una 'consciencia ecológica'. Resaltan decisiones como las paredes del baño revestidas en piedra natural de Jakarta, piezas como las sillas originales de Álex Ciurlizza y como el biombo del dormitorio, y la recolección de telares de la Amazonía peruana, y de texturas en yute, cerámica, plantas y semillas.

  1. La cabaña de Rocío Gonzáles (arquitectura) y Mariana Letts y Diana Arce, de Plantique (paisajismo):

Tres expertas se unen para crear una cabaña que se inspira en la naturaleza de Oxapampa, en su olor a café y en el potencial de las energías renovables (con un panel solar en el techo), pero que en realidad está llena de soluciones que pueden trasladarse a un departamento en la ciudad y llenarlo de detalles sencillos y acogedores (como la silla columpio de crochet) y de elementos vivos.

  1. La casa nómade de Roberto de Rivero (de Studio Ro de Rivero) y Álvaro Castro (de Alma Arquitectura):

Se trata de una estructura que tiene la posibilidad de existir en cualquier contexto. Para Casacor, la cubrieron por exteriores de extensa vegetación; llamaron a la luz natural a través de un tragaluz paralelo y ventanas verticales, además de un frontis hecho en una mampara corrediza. El resultado es un interior acogedor, con estilo, con aires cosmopolitas, pero que reconocen la importancia de la vida que transcurre afuera.

Foto: Sergio Fernández

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